10 AÑOS DE SAN CAYETANO: LA LUCHA POR TIERRA, TECHO Y TRABAJO
EL DÍA QUE LOS DESCARTADOS MARCHAMOS A LA PLAZA Hace exactamente diez años, un 7 de agosto de 2016, los laburantes de la economía popular hicimos historia. Salimos desde el santuario de San Cayetano en Liniers y caminamos hasta la Plaza de Mayo. No fuimos a pedir limosna ni a mendigar caridad; fuimos a poner sobre la mesa de la política argentina que nosotros, los descartados por el mercado formal, nos habíamos inventado el trabajo y exigíamos nuestros derechos.
Ese día nacieron «Los Cayetanos». Nos decían que éramos inorganizables, que los movimientos populares nunca nos íbamos a poner de acuerdo. Pero nos unimos. Con los compañeros de la CTEP (hoy UTEP) demostramos que la unidad en la calle es la única garantía para enfrentar el ajuste y el hambre. Caminamos con nuestras herramientas, con nuestros santos populares, y con una bandera clarísima que nos enseñó Francisco: Ninguna familia sin techo, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos.
LO QUE CONQUISTAMOS CON ORGANIZACIÓN Esa marcha no fue un acto testimonial. Fue el inicio de una ofensiva de los de abajo que nos permitió conquistar herramientas fundamentales:
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La Ley de Emergencia Social: Logramos que el Estado reconociera institucionalmente a la economía popular y creara el Salario Social Complementario.
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El ReNaBaP y el FISU: Pusimos en agenda la necesidad urgente de integrar nuestros barrios populares, obligando a la política a mirar adonde no quería mirar.
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La institucionalidad gremial: Transformamos la bronca en un sindicato de nuevo tipo, que hoy es la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), plantándonos de igual a igual frente a los que siempre nos ningunearon.
A 10 AÑOS, LA PELEA SIGUE SIENDO LA MISMA
Hoy, en este 2026, llegamos al décimo aniversario de aquella movilización histórica en uno de los contextos más dolorosos para nuestro pueblo. Nos gobierna un proyecto basado en la crueldad, que busca desmantelar todo lo que construimos, que le saca la comida a los pibes en los comedores y que intenta estigmatizar al que menos tiene para justificar el saqueo de nuestra Patria.
Pero si algo aprendimos en esta década es que la resignación no es una opción para nosotros. A los jinetes del fracaso y la deshumanización, nosotros les oponemos la organización popular.
Por eso este 7 de agosto, a 10 años de aquella primera vez, volvemos a marchar. Con la misma fe, con la misma bronca frente a las injusticias, y con la misma convicción. San Cayetano no es solamente el patrono del pan y el trabajo; para nosotros es el símbolo de la unidad de los trabajadores y trabajadoras de la economía popular.
La salida no es sálvese quien pueda. La salida es colectiva. Seguimos caminando.
